Imagínate que tienes un proyecto. Uno grande. Tan grande que, cuando por fin lo terminas, han pasado tres reyes, una guerra civil y el hombre ya ha llegado a la Luna. Así de caótica es la historia de la Catedral de la Almudena.
Ubicada en la emblemática calle de Bailén Madrid, este edificio es mucho más que una parada turística; es el resultado de un proceso que duró desde 1883 hasta 1993. Pero, ¿por qué es tan diferente a cualquier otra catedral de España?
Si caminas por la calle de Bailén, notarás algo extraño. La mayoría de las iglesias cristianas se orientan de Este a Oeste, mirando hacia el sol naciente como símbolo de Cristo. Sin embargo, la entrada de la Almudena te obliga a mirar directamente al Palacio Real.
No fue un error de cálculo. Se diseñó así para que el conjunto arquitectónico fuera simétrico. Básicamente, se priorizó el urbanismo y la estética de la Plaza de la Armería por encima de la tradición eclesiástica milenaria. La catedral se construyó para ser la otra mitad del Palacio.
El plan original del Marqués de Cubas en el siglo XIX era una catedral neogótica impresionante, llena de agujas y drama. Pero las obras en la Catedral de la Almudena se pararon tantas veces por falta de fondos y por la Guerra Civil que, cuando llegó el momento de retomarlas en 1944, el estilo ya no encajaba con los nuevos tiempos.
Los arquitectos Fernando Chueca Goitia y Carlos Sidro se enfrentaron a un dilema: ¿Cómo vamos a poner un edificio gótico lleno de puntas frente al Palacio Real, que es puramente neoclásico? El resultado es ese exterior sobrio y gris que vemos hoy desde la calle de Bailén Madrid, diseñado específicamente para armonizar con la casa del Rey, mientras que por dentro se mantuvo el espíritu neogótico original lleno de color.
Si vas a pasear por la calle de Bailén Madrid, no te limites a verla por fuera. Sube a su cúpula o baja a su cripta. Hay historias allí dentro que llevan esperando más de un siglo para ser contadas.
No dejes que te lo cuenten: vive la historia en persona
Si este viaje por la historia de la Catedral de la Almudena calle de Bailén Madrid te ha despertado la curiosidad, no hay nada como pararse en medio de la Plaza de la Armería y sentir esa conexión visual con el Palacio Real que te he explicado.
Para evitar las colas que suelen formarse en este eje histórico de la capital, te recomiendo que asegures tu pase con antelación. Al comprar tu entrada la almudena y la del palacio de forma conjunta, podrás recorrer ambos edificios y entender por qué Madrid decidió romper las reglas de la arquitectura para crear este conjunto monumental único.